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Preguntas más Comunes

La ansiedad es una respuesta natural de nuestro cuerpo y mente ante una situación que nos parece amenazadora, pero a veces se activa sin una causa clara, al menos no consciente .Es por eso que es importante descubrir sobre todo el miedo raiz, identificar los pensamientos y creencias inconscientes y trabajar a todos los niveles, encontrar la terapia integrativa y profunda adecuada.

Si interfiere con tu vida diaria, afecta tu salud física o emocional y sientes que no puedes controlarla. Es habitual evitar situaciones que creemos nos van a causar malestar, o rechazar emociones que sentimos, pero esto no hace más que empeorar nuestro bienestar emocional. Por eso es recomendable buscar ayuda profesional, aprender a hacer una buena gestión emocional y sanar el problema de raíz.

Puede disminuir con el tiempo pero por lo general suele acentuarse y volverse persistente. De ahi la necesidad de aprender herramientas para gestionarla de manera efectiva

Sólo si se realiza de forma correcta. A veces produce el efecto contrario si no se ha tratado bien primero el miedo raíz o si la persona se obsesiona con un resultado inmediato y no lo consigue, siente que pierde aún más el control. La meditación bien guiada es una herramienta tremendamente potente para calmar la ansiedad.

El estrés es una respuesta ante una situación específica, mientras que la ansiedad es un miedo más generalizado y persistente, incluso sin desencadenante claro consciente. El estrés puede incluso ser positivo (eustres) que nos motiva a tomar acción y nos da energía, o negativo (distres) que nos bloquea y afecta a todos los niveles.

Totalmente. Está demostrado que el ejercicio afecta directa y positivamente a nuestra salud mental, liberando endorfinas, neurotransmisores que generan sensación de bienestar y reducen la percepción del dolor. Disminuye además los niveles de cortisol, la hormona del estrés, ayudando a sentirnos más relajados. Aumenta la autoestima y la confianza ya que lograr metas personales y sentirnos más activos contribuye a una mejor percepción de nosotros mismos. Con el ejercicio nos concentramos más en el aquí y ahora, disminuyendo nuestro enfoque en el futuro.

Lo que comemos influye mucho en la producción de neurotransmisores, la inflamación del cuerpo y el equilibrio hormonal, todos factores clave en el bienestar psicológico. Los alimentos ricos en triptófano ayudan a la producción de serotonina "hormona de la felicidad" (los huevos, el pavo y los frutos secos). El magnesio (en cacao, almendras, espinacas) ayuda a relajar el sistema nervioso, como el té verde. Evitando el excesivo consumo de azúcares, harinas refinadas y grasas trans reducimos la inflamación, relacionada con mayor riesgo de depresión y ansiedad

Funcionan sobre todo aquellas que abarquen la ansiedad desde un enfoque integral, completo, las que aportan estrategias cognitivas, conductuales, pero una vez descubiertas las raíces que se encuentran en el subconsciente, aquellos patrones de pensamiento y creencias más profundas.

La escucha activa y sin juicios es la mejor ayuda, el mejor apoyo.Dejar espacio para que la persona pueda hacer sus ejercicios de respiración sin prisa, palabras amables de calma y entendimiento, sabiendo que es una respuesta natural de nuestro cuerpo y muy habitual. Aconsejar cuando esté en calma la visita a un especialista que le ayude a gestionar bien su ansiedad y poder disfrutar más sin tener que estar alerta.

La ansiedad es una respuesta natural de nuestro cuerpo y mente ante una situación que percibimos como amenazante, siendo el miedo la emoción central: miedo a perder el control, a sentir miedo… Esto nos lleva a rechazar tanto nuestras sensaciones como la situación que creemos que las provoca. Sin embargo, si comprendemos cómo funciona en nosotros, qué la desencadena y cuál es su miedo raíz, podremos calmarla y prevenirla. No se trata de vivir sin miedo, ya que es una emoción necesaria, sino de aprender a gestionarlo para que no nos limite ni aparezca de forma inesperada.

La ansiedad afecta cuerpo, mente y conducta. Físicamente, puede causar palpitaciones, falta de aire, tensión muscular, sudoración, mareos, problemas digestivos, insomnio y fatiga. Mentalmente, genera pensamientos repetitivos, preocupación excesiva, irritabilidad y sensación de falta de control. En la conducta, provoca hábitos como morderse las uñas, mover las piernas o comer compulsivamente. Los trastornos obsesivos compulsivos tienen su base en la ansiedad, por lo que es clave buscar ayuda profesional si interfiere en la vida diaria.